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La cruzada contra el refrán

28 Febrero, 2007

Tengo un colega que tiene una cruzada en contra de la sabiduría del refranero español. Pone en duda la veracidad del contenido de cada refrán que lo compone y se ha propuesto empezar una campaña para desacreditar cada uno de ellos. De hecho es la segunda vez que lo intenta y sabe que si no lo consigue ahora tendrá que esperar dos más, porque no vaya ser que lo intente una tercera vez y sea la vencida.

Ha dejado su trabajo para dedicarse en cuerpo y alma a esta labor. Al principio le costó porque prefería dejar las cosas para mañana en lugar de hoy y se retrasó en su cometido, pero le vino bien empezar tarde en lugar de nunca y asegurarse que entonces la dicha no era tan buena como vaticinan. Además, mañana en realidad no es otro día y como la esperanza se pierde rápidamente supuso que era ridículo ahogarse en ese vaso de agua. Ahora ya se ha decidido y cada día madruga un poco más para ver si acaba amaneciendo más temprano, y así de paso aprovecha para fijarse si Dios le ayuda o no al cabo del día. Pensó en afrontar esta empresa él solo pero prefiere estar mal acompañado y como él mismo se tiene en muy buena consideración ha llamado a su padre por eso de que por fuerza la astilla no ha de parecerse al palo de la que proviene. Cada día se propone hacer el bien pero, eso sí, mirando con quién, y de esta manera, como prefiere que los demás le hagan lo que él no haría con ellos, podría recibir mejor que dar.

Pasó varios días intentando demostrar que era infinitamente mejor cien pájaros volando que uno en la mano. A mí que soy buen entendedor en matemáticas no le bastaron pocas palabras para convencerme de los resultados. Al final me callé, con lo que creyó que no le estaba otorgando, así que optó por no dejar que me uniera a él en su descabellada gesta y por lo tanto ganar así en fuerza. Ya se sabe que hablando no hay quien se entienda y que las apariencias no engañan a nadie, por lo que decidí alejarme de él para no perder nuestra buena amistad, que lo bueno en realidad dura para siempre y desoyendo consejos llegaremos todos a viejos.

Me llegaron rumores que había entrado sin permiso en casa de un herrero para cerciorarse de que todos sus cuchillos eran metálicos, sintiéndose seguro porque no hay constancia de que ningún gato haya acabado muerto por ser demasiado curioso, y aunque la fe no ha movido nunca ninguna montaña optó por aplicar la fuerza en lugar de la maña para salir ileso de ahí cuando llegó el herrero, todo por miedo a que acabaran pagando pecadores por justos, y le diera un mal puñetazo que le durara el dolor más de cien años.

Y así pasó el tiempo, que ni es oro ni hay que ponerle buena cara, ya que no acaba curando nada ni todo el que ha pasado es mejor. Me volví a encontrar a mi colega y andaba bastante triste. Nos saludamos. “He tenido que abandonar”. “¿Qué dices, pero si llevabas mucho tiempo y casi lo habías conseguido?”. “Precisamente por eso, porque el que la sigue la consigue”.

7 comments to “La cruzada contra el refrán”

  1. que bueno….

    jeje jejjej aún con un poco de traba lenguas en la lectura he podido reirme un monton al final

    sorprendente


  2. Sorprendente hermanito. Porque 1.000 palabras valen mucho.


  3. jeje muy bueno! creo q te has superado con este!


  4. Muy bien, chaval… t vas superando!
    qui dia passa, logs empeny


  5. ¡La verdad es que tus colegas son la caña! Espero que actualices más a menudo, cada día es mejor.


  6. Hoder tío que colegas más raros tienes: refranes, sirenofília… “Dime con quién vas, y te diré quién eres”! Muy buenos por eso :D


  7. Impresionante!!! Acabo de verlo!!!
    Más vale tarde que nunca!!


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